dimecres, 24 de desembre de 2008

La dissolució del jo.


Leopoldo María Panero escriu al seu llibre Teoría de 1973, aquestes paraules:

Practicar el anásurma frente a un espejo, sí, pero no frente a esa opacidad, lector, la tuya. Poco o nada de mi experiencia te interesa: quieres saber tan sólo de esa ficción que se creó por intermedio de otro, esa entidad, llamada «autor» que te sirve para digerirme, esa imaginación pobre («Leopoldo María Panero») que ahora devoran unos perros.

Hablemos, pues, de esa triste ficción, del «yo», lugar de lo imaginario. Diríase que –ese golem nació hace unos años, con motivo de una ficción más amplia aún y más burda, que llamóse «generación», ficción esta última a la que dio pie José María Castellet con su antología de presuntos infames, llamada novísimos.

Prosperó luego a la sombra de ese florilegio de espectros (parte de ellos ambiciosos burgueses», como dijo Huysmans, la otra de «abominables mamarrachos»), colaboró en algún que otro diario («Pueblo» y «Madrid» si mal no recuerdo), editó un libro (Así se fundó Carnaby Street), título que si ahora puede parecer absurdo, entonces no lo era; se trataba con él de aludir a una «situación anímica de fin de mundo», base del expresionismo según Muschig), fue múltiplemente entrevistada, comparada con otras ficciones del mismo género y al fin murió, dejando sólo este ou tis que es el que escribe.

Vida y muerte, las dos fechas, ¿me queda algo por añadir?

Recuerdo una de sus frases: «No escribo porque estoy condenado, sino que estoy condenado porque escribo». No estaba mal del todo. Pero a lo que me resisto es a colocar mi próximo libro en el haber de su lista de crímenes. Porque ese rey (el yo) ha muerto, se ha dejado sucumbir para renacer de nuevo, es porque en ese próximo libro, en que se realiza la ceremonia alquímica de la destilación (albedo) de la prima materia, se titula «Los lobos devoran al rey muerto».

Otra interpretación—que es lo que gustas— ese rey muerto podría ser el mismo arte, que en esto que sigue se cuestiona desde dentro. Nada más.

Dejad ahora que esa legión de hormigas pasee su imbécil laboriosidad por encima de la máscara caída en el asfalto. Nada mejor que no ser oído. Nada mejor que, en esa exhibición, no ser visto. Que esa persona que de sí misma reniega, que este texto que para celebrar su muerte establezco, que todo esto te ahorque por fin a un lugar que no existe.

Una boutade, un geni excèntric, un text estrafolari, un boig resplendent. Jutgeu vosaltres mateixos.



És un tema que m'interessa. Agrairia a qualsevol dels meus lectors/ores em donen informació i/o opinió.

Josep Lluís Abad i Bueno


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2 comentaris:

lluís ha dit...

Hola, Príncep. Jo també admiro i llegeixo en Panero, un individu extremadament complex i polièdric. Tot i això, crec que es fa difícil d'entendre. Però potser no cal entendre'l (en el sentit estricte), sinó que com molta poesia, només cal sentir-la. Expressa parts fosques i alhora lluminoses.
Brillant i obscur, amb una mena de voluntat marginal... Segurament massa anarquista per als anarquistes d'ateneu.
Celebro compartir-lo.

zel ha dit...

Ombra i llum, com diu en lluís...M'ha deixat un xic trnstornada...i m'ha fet venir ganes de llegir-lo. No el conec...

Bones diades, estimat príncep!