diumenge, 16 de novembre de 2008

L'obra poètica de Marisol González, IX (Chubascos dispersos).

Durant l'any 1993 Marisol guanyarà el Premio de Poesia Villa de Chiva amb l'obra Chubascos dispersos, obra escrita en els anys anteriors. Si seguiu aquests apunts meus sobre els seus escrits, us adonareu sobre la capacitat de treball que té la nostra poeta.

Dur dos o tres llibres alhora és una tasca d'enamorats de la literatura, obres que no desmereixeran ni tres cèntims quan arriben a mans del lector.

És aquest un llibre d'amor; l'amor, com una montanya rusa, un vendaval de colors que voreja la llum i la foscúria, llibre del sol i la lluna. Un llibre de xàfecs, la intermitència dels quals ens corpren...

Una bitàcola de l'enyorança pel que hagués pogut esdevenir i tan sols ha ocorregut al dibuix físic de la lletra, tot allò ocorregut - qui sap?- si en la ment de ballarina de l'escriptora.
O li ha ocorregut tan sols als personatge del poemari? Tendim a creure que allò llegit és real, que ocórre... però la literatura que és vida, també és transmutació del viscut, imaginació recreada, projecció del desitjat.

Realitat o ficció?

La prologuista ens parla de naufragi del sentiment amorós. Existeixen onades, i la mar arrissada del llibre esculpeix mals averanys. És això real o, potser, és aquest l'interés de qui escriu: dibuixar paisatges per tal de reconéixer-nos?

Ens descobrirem en la pluja clara d'uns altres ulls?
Capbusseu-vos, amics i amigues: Allò important es emergir a les platges de la vida.

Josep Lluís Abad i Bueno





ELS POEMES:

Menos mal que me has dicho que existe una parte sana en el enamoramiento, aunque la otra, como tú dices, sea puro disfraz. No sabes cómo le has subido la moral a mi confusión. En estos momentos de mi vida sé que mi sistema circulatorio está más cerca de los canales de Venecia que de cualquier otro curso transparente. Y admitir así, por escrito, la contaminación de mis sentimientos, no deja de ser importante. A tantos años luz de tus cejas como me hallo, me sigue atrayendo ferozmente la posibilidad de conmoverlas. Y pongo todo mi empeño en ello, como si detrás me fuera la existencia.




Me quedé con las ganas de decirte aquel lunes lo bien que te sentaba el nuevo corte de pelo. No me atreví por si te incomodaba mi comentario. Ahora me lo sigo callando para no tener que decirte luego, a continuación, que he soñado con tu nuca varias veces esta semana.




Lo peor de todo, cariño, no es que yo me haya recorrido Venecia entera para comprarte la máscara más bonita, que ni siquiera sé cómo te lo tomarás, si es que te lo tomas de alguna forma. Lo peor de todo es esta forma desesperada de amarte interrumpida de pronto por el recuerdo en blanco de tu rostro cuando me abres la puerta; entonces es como si se me velara la fotografía.




A menudo caigo en la cuenta de que tienes el rostro más bello entre la multitud, y son los flashes de la triste noche notas de un invierno azul en el que nunca convergeremos, deseos como aspirinas efervescentes para el dolor de mi cabeza.




Es ahora, a tantos kilómetros de la lluvia, cuando me duele este esguince de sentimientos que ya no sé con qué vendarme. He recorrido tantas calles pobladas de rostros que echo en falta la luz de tus ojos como si de una pomada muscular se tratara.
Tiene el deseo autopistas de peaje como dulces pesadillas en la ruta del néctar, largas avenidas peladas de invierno por donde sólo circulan pupilas muertas de sueño. Y yo me apeo con el corazón encogido en un área de servicio para estirar las piernas.




Te doy el mar y abril que se queja dulce esta mañana. Hoy he venido a trabajar con menos odio. Anoche volví a amar tu espalda en las sombras del concierto de Serrat, y quise ofrecerte estrellas en todas las palabras. Ahora es viernes,casi mediodia,y pronto voy a encontrarme en los brazos un fin de semana de manos vacías, acaso un deseo de lunes desde hace tantas horas. Lo triste es si no hay amor, aunque sobren madreselvas.




Cariño, esto son las endorfinas o es tu sonrisa. Tu mano sobre mi frente o tus ojos derretidos de estrellas sobre mí, casi a las siete. Después, todo el amor de golpe flotando en las aceras, y el gozo de abrazarte mientras abrazo el mundo. Y más amor, y tanto amor, que no me duele el crepúsculo ni el adiós. Y tanto amor que lo inunda todo... Y tus ojos.




Quizá sean estos los días más terribles de mi pérdida. Y aún espero que tu voz colmada de violines me devuelva la calidez en estas horas. ¡Cómo me escuece y me desgarra poco a poco el sabor de tu distancia, la neutralidad absoluta de tus silencios! ¡Cómo me espanta tu sentimiento cero y el horror de las madrugadas apoyados los ojos en tu cintura que no existe! Mañana voy a verte otra vez. Tiemblo y me rompo en pedazos por tus ojos, que duran tan poco y tanto el oscuro intervalo.




Escribo con un bolígrafo como el tuyo, como el que llevabas aquel día en la mano, a punto de despedirme. Quiero contarte que he releído todo lo anterior muy por encima y que a algunas cosas no les encuentro mucho sentido. También, que vengo del cine, y que durante la película he pensado en ti, como me sucede siempre, y que me fascina ver el reflejo de la luna llena en el mar, como todos los veranos. Voy perdiendo la pasión y ganando tristeza, o qué sé yo. Reconozco que no te amo como al principio. Estoy sentada sobre el silencio que crepita rabia y miedo. Tal vez me vaya a la cama pronto y ojee un libro de Estellés (para recuperar los argumentos cotidianos). Mis pasos te convocaron por última vez en una calle vacía, otro veintiocho, después de la hierba y la soledad, a punto de encenderse las farolas, que se resistían como la luz de las tardes de junio. Atrás empecé a dejarte y no conozco unas alamedas más deshabitadas que las que crecen a raíz de tu ausencia, ni otro pánico más azul. Nunca podrás en¬tender cómo era mi amor al trasluz, ni por qué corto flores amarillas para tu rostro, aunque no huelan demasiado. Ya no eres mi amor, y en aquellos parques del deseo no bastó lo suficiente.
De todo, lo único que permanece todavía es este largo paseo de la angustia y una triste avenida de chubascos dispersos.



Agrair les fotografies a Sapaho, Dorsoduro, Morganawolf,


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1 comentari:

Príncep de les milotxes ha dit...

Com podeu veure amics i amigues lectors, sobren les paraules...
Una obra mestra de la melangia del cor.
Una abraçada, encantadora papallona, i pluja de besos per tot allò que ens has estat regalant discretament...
Senzillament, la llum vetlada, somriures i llàgrimes dels teus dies...
La vida.